Ep.3: la aparición de las técnicas de sampling y el Protocolo MIDI

Las técnicas de sampling (continuación).

Txomin

junio 17th, 2018

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Antes de nada, queremos comunicaros que estamos reeditando algunas partes del vídeo que publicamos el otro día, el episodio 2 de nuestra serie, que trata sobre el “Moog”. Es por eso por lo que eliminamos algunas partes, para corregir pequeños detalles, pero de gran importancia. No vamos a poner una fecha para su publicación. Será lo antes posible.

Lo que vamos a hacer ahora es profundizar un poco más en la aparición de las “técnicas de sampling”, pero desde un punto de vista diferente al del último artículo en el que hablamos sobre ellas.

Tras nuestra última investigación sobre su aparición y sus comienzos, sobre su evolución a lo largo de su corta pero intensa vida, así como sobre el contexto en el que le tocó vivir, nos ha llamado muchísimo la atención las toneladas de información que hay sobre las enormes polémicas, de dominio público, referidas a supuestos plagios, que siempre han girado a su alrededor. Con tanta información sensacionalista en los medios se le perjudicó siempre muchísimo, desviando la atención general del motivo por el que debería haber sido protagonista de su época: las importantísimas innovaciones tecnológicas que trajo consigo, y su enorme potencial como instrumento musical electrónico. De hecho, consideramos que su aparición fue el siguiente gran hito capaz de cambiar la historia de la música. Una falta de respeto a la inteligencia humana es lo que provocaron los medios, para vender más ejemplares, claro. Hay cosas que nunca cambian. Pero afortunadamente, el tiempo pone las cosas en su sitio, y tras muchísimas campañas de desprestigio, el “sampling” por fin es considerado con la debida importancia. Lo que queremos, es que quede clara la gran diferencia que hay entre utilizarlo “bien”, tanto a nivel legal como en lo referente a la parte técnica y artística (algo más abstracto esto último); y utilizarlo “mal”. Lo que está claro es que no es justo que el nombre del “sampling” se haya ensuciado en tantas ocasiones, cuando la culpa siempre ha sido de los productores y de los músicos que hicieron, en su momento, un empleo poco ético de estas máquinas. El instrumento en sí ofrece muchísimas posibilidades creativas, y diferentes técnicas de trabajo que han sido realmente enriquecedoras.

No queremos profundizar mucho en este tema, pero es necesario tratarlo, aunque sea de refilón, si queremos entender bien cómo de desarrolló su impacto para la producción e interpretación musical. Después de hacerlo, os mostraremos, de la forma más básica posible, algunos de los conceptos básicos, y las principales fases para el manejo de un “sampler software”, que son con los que trabajan la mayor parte de los artistas hoy en día. Al mismo tiempo que os lo explicamos (de forma muy resumida), os daremos algunos consejos útiles para su uso, sobre todo a nivel iniciación.

Como sabemos, el “sampler” es básicamente como un pequeño ordenador, cuya memoria almacena sonidos tomados directamente de otras fuentes, para luego reproducirlos, o bien sin tratarlos, o bien trabajando con ellos para crear nuevas combinaciones de elementos musicales. Con estas funcionalidades, se mueve delante de una delgada línea, la que separa al trabajo original de la copia o el plagio. Ya desde el principio surgieron muchas preguntas sobre la ética en su utilización. ¿Apropiación u homenaje? ¿Nula creatividad? ¿Ilegítimo robo artístico? El caso es que en los años 90 hubo mil escándalos, en forma de pleitos entre productores y artistas vinculados a la Industria del género que más lo usó, y que más lo sigue utilizando, el hip hop.

Ese fue el momento en el que, tras su origen vinculado con el funk y el disco, con bandas tocando en directo, o con DJs, caracterizándose por extender las bases rítmicas utilizando dos copias del mismo vinilo; se dio paso al hip hop moderno, que está basado en el “sampling”. La música moderna conoció un antes y un después tras el día en el que dicho estilo comenzó a funcionar a base de “samples”, y es que se estaba construyendo un nuevo modelo musical, basado en el reciclaje, en “reutilizar” propiedades intelectuales, todo ello en una era en la que la sostenibilidad de Internet y la generación continua de datos e información, empieza a ser ya preocupante. Un buen caldo de cultivo para que sigan existiendo problemas por siempre.

De esa época, oscurecida por los pleitos públicos entre artistas, discográficas, y con personajes públicos de mucho renombre, nos llama la atención una sentencia judicial del Tribunal Supremo de Alemania en 2012, que resolvió que, en el muestreo de ciertos “loops” de Kraftwerk no había competencia directa entre el demandante y el demandado. Tantos años después, en cierta forma se le otorgó cierta flexibilidad al “sampling”. Fue una buena noticia, ya que, según la sentencia, el daño fue insignificante para los dueños de la propiedad intelectual.

De lo que no hay duda es de que la mayoría de las disputas se pueden considerar abstractas, aunque su base siempre será la misma: nutrirse de sonidos cogidos sin autorización previa. Y después surgió internet. Por eso no nos equivocamos al afirmar que siempre habrá problemas girando alrededor del “sampling”, porque siempre habrá a quien no le importe hacer un plagio indiscriminado de porciones totales de canciones o melodías, como también quien se apropie de algo intangible como pueden ser las “ideas”; y, menos mal, también quien haga de él un exquisito arte, explotando todas sus funcionalidades. Si a esto le añadimos el hecho de que hoy en día es muy fácil hacerse con un reproductor, o que producir un sonido en alta definición es también relativamente sencillo, la cuestión ya depende de cada uno. El caso de Kraftwerk y su lucha contra algo a lo que ayudaron a despertar con su propia influencia, en unos tiempos en los que la música cada vez valía menos, en la que había una escasez de creatividad generalizada, resulta casi tan paradójico como que se siga estigmatizando esta técnica por culpa de unos cuantos.

kraftwerk-robots

Lo que es incuestionable es que el “sampling” cambió la historia de la música.

Los componentes de los primeros “sampleos” escuchados empezaron siendo bastante desanimados, atornillados entre sí con puntadas claramente audibles. Sin embargo, desde esos primeros pasos, este arte ha evolucionado muchísimo. Y aquí llegamos a lo que, en términos artísticos, es la gran pregunta: los jóvenes artistas ya no recurren a esos hábitos que popularizaron artistas como “DJ Shadow” o “Madlib”, implicadísimos en el culto del vinilo. El entendimiento del “sampling” se concibe ahora como algo de lo más natural, y es que su utilización es mucho más sencilla de lo que lo era antes de la aparición de los “samplers software”. Ahora ya no se “samplea” en analógico, y se dispone de millones de grabaciones y sonidos en alta definición, con los que ya no existen problemas de calidad para conseguir un buen resultado.

En la actualidad, tras los casi 40 años transcurridos desde que el “sampling digital” apareció en escena, la práctica de “tomar prestados” fragmentos de la música de otros artistas ha pasado, de ser considerada la antítesis de la creatividad, a ser un elemento aceptado, por fin se le reconoce su verdadera potencialidad. La tecnología del “sampling” fue tan revolucionaria en su momento, que muchos no fueron capaces de ver ese potencial, dándole la espalda como si fuera una herramienta para timadores. Pero mientras que esto podría ser cierto en algunos casos, hay que decir que, aún así, el lado artístico del “sampling” siempre ha atraído la atención del gran público. Actualmente, gracias a la creciente sofisticación de los secuenciadores y de los “samplers software”, el potencial para cortar, reconstruir y procesar estos sonidos es enorme. Sin embargo, muchos se echan atrás debido a la ambigüedad legal del “sampling”, y muchos otros, simplemente porque no saben cómo mejorar sus producciones con esta técnica.

Ya tenemos bien claro que la introducción de los “samplers” en los 80 hizo que fuera muy fácil “tomar prestadas” partes de los trabajos de otros artistas, y el plagio siempre ha jugado un papel importante en la música pop. Unas cuantas décadas después, equipos como el sampler de baterías “E-MU SP-12” dieron a una nueva generación de artistas que no podían permitirse pagar lo que costaba un estudio, la posibilidad de producir canciones usando “loops” y sonidos de otros, partiendo de música original, películas o incluso conversaciones telefónicas. Y esto fue lo que abrió la caja de Pandora de los problemas legales; pero mucho más importante aún que esto es el haber introducido un nuevo mundo de posibilidades creativas para todos los músicos, sin importar su status o habilidad musical.

E-mu_SP-12

El primer estilo que aprovechó la disponibilidad de “samplers baratos” fue el hip-hop. Siendo un género creado a partir de la manipulación de grabaciones musicales, siempre ha formado con el “sampling” un matrimonio feliz. Como dato histórico, Marley Marl (el productor del disco “Eric B. is President” de Eric B. y Rakim) fue el primero en usar “samples” de efectos de sonido y “loops” de otras pistas. En poco tiempo, este nuevo, rápido y potencialmente peligroso (financieramente por lo menos) método para hacer música, agitó los cimientos de la industria musical, y durante un tiempo, las implicaciones legales del “sampling” no estuvieron muy claras. Éxitos cargados de “samples” reventaron las listas, y mientras el futuro se presentaba luminoso para los “roba-samples” de los 80, el tiempo de ajustar cuentas con la legalidad se estaba acercando, momento que llegó cuando el grupo “M/A/R/R/S” tomó muestras de un montón de canciones para crear su disco más famoso. El grupo fue llevado a los tribunales varias veces por los disgustados propietarios de los derechos. Y “M/A/R/R/S” perdió todos los casos, sentando cátedra para casi todos los artistas que les siguieron. Artistas y grupos como “Public Enemy”, al que llamaban el séptimo mandamiento en América, ayudaron a transformar la controversia en una cuestión de derechos. Mientras que durante los primeros años del “sampling” la máxima era el “todo por la cara”, las compañías no tardaron mucho en tomar nota. Así fue como, a principios de los 90, los músicos que utilizaban “samples” en sus discos sin pedir permiso, empezaron a desfilar de juicio en juicio. Los días del “sampling” indiscriminado habían acabado (por lo menos en el pop).

marrs

Entre los principales estilos musicales que sirvieron como fuente de inspiración para el sampleo, el rock clásico, la psicodelia y el funk han sido siempre la fuente favorita de “samples” para los productores de hip-hop, así como para cualquiera que use “breakbeats” (sobre todo el funk). Y entre los artistas que más contribuyeron a su desarrollo, innovando artísticamente sin límites, destacamos a MOBY, que en el álbum “Play” (1.999), usó unos “samples” de “Sound of South” de Alan Lomas (1961), incluyendo grabaciones tradicionales de Blues sureño, entre medias de un disco totalmente electrónico. Algunos EPs más antiguos de Moby, bajo el nombre UHF, también incluían “samples” de blues en un contexto totalmente distinto. Fat Boy Slim es uno de los artistas que ha aplicado más “samples” de rock dentro de actuaciones de música electrónica. Y a mediados de los 90, la música house con “samples disco” tuvo muchísimo éxito.

moby

Fat Boy Slim

Pero artísticamente, ¿qué cualidades debe tener un “sample” para llegar a ser “especial”? Aunque el “sampling” no es una ciencia exacta, hay algunas cosas que hacen que un “loop” destaque. De entre ellas, destacamos los tiempos (aunque algunos “breakbeats” son encantadoramente lentos y perezosos, es más fácil trabajar con ritmos y partes instrumentales más fuertes). De todas formas, aquí entra en juego mucho la subjetividad. Aquí cada uno es libre de dar su opinión.

PRINCIPALES FASES DE TRABAJO CON “SAMPLERS SOFTWARE”, Y CONSEJOS PRÁCTICOS PARA SU UTILIZACIÓN:

FASE 1: GRABAR EL “SAMPLE”.

Lo primero que hay que hacer es localizar nuestras fuentes. Si el “sample” en cuestión está en un CD, importamos la pista en el secuenciador o en el editor de audio directamente. Si estamos grabando desde un reproductor de CD externo, o un vinilo, tenemos que conectar su salida de audio estéreo a la entrada estéreo del ordenador. Si el editor de audio da la opción de importar audio desde un CD, la usamos sin dar este paso. Si no reprodujera el disco o vinilo deberíamos comprobar que el nivel de entrada del editor de audio sea suficiente, pero sin llegar a saturar. Y si no obtuviéramos ninguna lectura, deberíamos revisar la fuente de entrada del ordenador y ajustar su nivel.

Cuando un “sample” tiene poco volumen, y el nivel de entrada está al máximo, hay dos opciones: o normalizar con el editor para que obtener el máximo volumen, o volver a grabar el “sample”, a un volumen mayor. Normalizar un “sample” que tenga poco volumen también aumentará cualquier ruido, por lo que se debe evitar hacerlo. Es mejor la segunda opción.

Al encontrar la parte de la grabación donde queremos que comience el “sample”, hay que recortar cualquier cosa que haya antes. Si pretendemos hacer un “loop” con el “sample”, es vital asegurarse de que empieza en el primer tiempo del compás.

Al final del “sample” (si estamos construyendo un “loop” de un solo compás, justo antes del primer tiempo del segundo compás), cortamos cualquier cosa que no necesitemos. Si pretendemos tocar tu “sample” en diferentes tonos a lo largo del teclado, debemos intentar hacer un “loop” con el máximo de cola posible. Luego normalizamos y salvamos.

Una vez que el nivel de volumen sea el correcto, ya podemos grabar el “sample”, pero mejor con algunos segundos de margen, antes y después de sección elegida. Así nos aseguramos de no tener que grabar el “sample” de nuevo porque una parte importante no haya entrado.

Para pasar físicamente la música de un vinilo o un CD al ordenador necesitamos un editor. Existen distintas técnicas para editar y optimizar los “samples” para sacarles el máximo partido posible. También hay distintas formas de construir “loops” a partir de un “sample”.

FASE 2: PREPARAR LOS “SAMPLES” PARA SU USO:

Al extraer un “sample” de un vinilo, experimentamos los típicos problemas de calidad, como clics no deseados y ruidos de baja frecuencia. Los clics se pueden eliminar localizándolos en la onda (se muestran como picos muy altos y estrechos). Cuando encontramos uno, podemos redibujarlo o borrarlo. El ruido de baja frecuencia del vinilo puede eliminarse con un filtro paso bajo. Estableciendo el corte en 40Hz se deberían obtener buenos resultados. Si el corte empieza más arriba, podemos interferir con las frecuencias bajas del “sample”. Pero con el zumbido eléctrico a 50Hz, un “filtro notch” debería solucionar el problema.

Si el “sampler” tiene otras frecuencias particularmente altas, se debe utilizar el EQ del editor, o sus filtros. Si no es posible, se puede terminar volviendo a ecualizar después.

La mayoría de los “samplers software” permiten editar los puntos de comienzo y de fin del “sample” de modo que no hace falta que los cortemos en el editor de audio. Si el “sampler” no dispone de esta función y la muestra es un “loop”, un ritmo o un fragmento vocal, se debería cortar en secciones. Si los “samples” de ritmo no están tocados de forma lo suficientemente precisa, no encajarán en la pista. Dividirlos en secciones, y reproducirlos de nuevo es la mejor manera de que encajen en los temas, convirtiendo cada golpe en un “sample” independiente. Para mantener el carácter del ritmo, lo mejor es cortar el “loop” en corcheas o semicorcheas. Algunos editores hacen esto automáticamente, permitiéndonos ajustar la sensibilidad del detector de beats. También podemos hacerlo nosotros mismos, y obtener mejores resultados, en caso de que el “loop” no sea demasiado preciso.

En el caso de los “loops” musicales, haciendo menos cortes, y convirtiendo cada corchea en un “sample” diferente, debería funcionar con casi todo. Si la pista de la que estamos extrayendo el “sample” está secuenciada, o tocada de manera muy precisa, no tendremos que recortar el “sample” hasta tal punto, pero eso nos dará más flexibilidad posteriormente.

Si el secuenciador o “sampler” no poseen herramientas de “timestreching” o “ptichshifting”, deberemos hacer los arreglos en el editor de audio. La mayoría de los editores son capaces de detectar el tempo del “sample”, pero si no es el caso, debemos utilizar la información que obtengamos para adaptar el “sample” al tempo que queramos en nuestro editor de audio.

Para afinar las voces en el tono correcto debemos comprobar cómo suenan con el resto de las pistas en el secuenciador. Hay que carga el “sample” en el secuenciador, y averiguar cuántos semitonos debemos trasponerlas. Si el secuenciador no tiene función de “pitchshifting”, volveríamos al editor de audio para hacerlo desde allí.

FASE 3: AÍSLAR PARTE DEL SAMPLE

Para eliminar una línea de bajo de un “loop”, aplicamos un filtro paso alto. Si configuramos el corte en 100Hz quitaremos el subgrave del bajo, y las frecuencias bajas del bombo. Al contrario, si usamos un filtro paso bajo a esa frecuencia, aislaremos el bajo y el bombo del “loop”. Un filtro paso alto también puede ayudar a aislar las partes de percusión altas del “loop”, algo muy útil cuando necesitamos un break percusivo manteniendo la tensión. Generalmente, ajustándolo a 1kHZ funcionará.

Si hay más cosas por detrás del “sample de voz”, debemos intentar meterlo de todas maneras en la mezcla. Muchísimas canciones tienen un montón de elementos extraños de fondo.

Si el “sample” tiene sonidos de alta frecuencia no deseados como, por ejemplo, un charles, un shaker o incluso los ruidos de un disco antiguo, un sutil filtro paso bajo puede limpiar sin alterar el “sample” de forma dramática. Si un paso bajo es demasiado, usamos un “filtro notch” estrecho para localizar y eliminar esas frecuencias.

Si hemos aplicado “pitchshifting” a un “sample de voz” para adaptarlo a la pista, pero la melodía no encaja, lo aplicaremos únicamente a las notas que no funcionan. Si esto supone demasiado trabajo, cortar la voz en pequeños trozos e intenta usarla de forma percusiva. Puede que no tenga mucho sentido, pero quizá suene bien.

Si el “sample” no tiene una cola lo bastante larga, podemos meter otro “loop” con el final, y meterlo pasando por una envolvente de volumen con un tiempo de relajación largo. Esto funciona bien con la mayoría de los sonidos sostenidos.

FASE 4: CÓMO TRANSFORMAR UN “LOOP ROBADO”

Ahora que hemos extraído nuestro “sample”, y que lo hemos preparado para su uso, ¿cómo podemos hacerlo nuestro?

Aquí hay muchas posibilidades, un mundo. Se trata de modificarlo. Hay tantas opciones como las que se nos ocurra. Copiando el bombo y quitando el charles, por ejemplo. Si trabajamos con ratio de compresión alto, y un umbral, ataque y liberación relativamente bajos, le daremos algo más de pegada al ritmo. Etc.

Cortar “loops” en el secuenciador es probablemente la forma más fácil de empezar a jugar con ellos. Aunque no es algo tan flexible como usar un “sampler”, sí es una forma rápida de obtener resultados rápidos.

Cuando estemos preparados para programar nuestro propio ritmo, mantener la longitud de los golpes corta para que el ritmo no suene confuso es una buena práctica. Para tener una sensación de directo podemos añadir una “reverb” muy sutil, con un tamaño de sala pequeño, un tiempo de “reverb” corto y poca “reverb” en la mezcla. Y algo de compresión vendría bien.

Al final, exportaremos los nuevos compases como audio y carga en el nuevo “sample” en la ventana de arreglos. Esto nos permitirá cortar y organizar el ritmo de forma más conveniente que con el MIDI.

También podemos volver a cortarlo en secciones independientes, y aplicar efectos por separado.

ACLARACIÓN SOBRE LA LEY SOBRE LA APROPIACIÓN DE PROPIEDAD INTELECTUAL:

Si usamos “samples” para “fines privados de investigación” (por ejemplo, para hacer una canción en casa), podemos usar “samples” de lo que queramos, sin infringir ninguna ley de copyright. Sin embargo, si el trabajo es emitido (por ejemplo, por la radio), interpretado en público (por ejemplo, en un bar) o distribuido (por ejemplo, en un CD o a través de Internet), infringiríamos estas leyes de copyright. La mejor forma de evitarte problemas legales es pedir permiso a los propietarios del copyright. Esto podemos hacerlo contactando con la editorial o sello discográfico del artista, y enviándoles un CD con nuestra canción y con la original de donde hemos sacado las muestras. Habría que incluir en el envío una hoja especificando el número de veces que aparece cada “sample” en cada tema, así como el máximo número de detalles acerca de nuestro lanzamiento.

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